viernes, 24 de mayo de 2019

ANA LOZANO DEL CAMPO

Foto Sportmedia
Natural de Guadalajara
Nacida el 22 de febrero de 1991
Entrenador: Javier Cañadillas Imedio
Club: C.A. Adidas
Síguela en Instagram > @analozc

Mejores Marcas Personales
1500m a.l.- 4:14.29 (2017)
3000m a.l.- 8:54.95 (2017)
3000m p.c.- 8:55.20 (2017)
5000m.-  15:14.23 (2017)
10000m.- 33.55.94 (2018)

Historial 
 2019
Campeonato de España Universitario Castellón. 4ª en 5000m 
EDP Rock & Roll 10Km de Madrid. 3ª 
Campeonato de España Absoluto p.c. Antequera. 9ª en 3000m
Cross Internacional de Itálica Santiponce. 15ª
Cross Internacional Juan Muguerza Elgóibar. 10ª

2018
Juegos del Mediterráneo Tarragona. 3ª en 5000m
EDP Rock & Roll 10Km de Madrid. 1ª 

2017
Campeonato de Europa de Campo a Través. Samorin. 30ª
Campeonato del Mundo a.l. Londres. 10ª en 1ª semifinal de 5000m
Campeona de España de 5000m. Barcelona
11ª 5000m en Golden Gala Pietro Mennea (Roma)
1ª en 5000m en Campeonato de Europa por equipos. Lille
Subcampeona de España de Campo a Través. Gijón 
6ª en 3000m en Campeonato de Europa p.c. Belgrado
Subcampeona de España de 3000m p.c. Salamanca

2016
7ª en San Silvestre Vallecana Internacional. Madrid
9ª en 1500m en el Mitin Ibeoramericano. Huelva
3ª en 3000m en el Campeonato de España en p.c. Madrid
12ª en el Campeonato de España de Campo a Través. Calatayud

2015
5ª en 1500m en el Campeonato de España a.l. Castellón
14ª en el Campeonato de España de Campo a Través. Alcobendas
3ª en la 37ª Carrera Popular Feria de Mijas

2014
1ª en 1000m en el Meeting de Madrid
12ª en 1500m en el Campeonato de España. Alcobendas

2013
6ª en 1500m en el Cameponato de España promesa. Mataró

                                                                      Foto Sportmedia

Ya huele el tartán, ya está calentito. Tú ya lo has probado. Fue con motivo del Nacional universitario de Castellón. ¿Primeras sensaciones? ¿Primeras impresiones?
Acudí a Castellón sin haber empezado a hacer ningún entrenamiento específico de 5000m ni de pista. De hecho, ni siquiera me puse zapatillas de clavos. Acudí allí porque quería correr por mi universidad y, de paso, romper algunas barreras que se fueron creando durante estos pasados meses de lesiones y falta de entrenamiento (dudas, miedos, etc). También queríamos comprobar mi estado de forma en ese momento y ese campeonato era una buena oportunidad para un test de ese tipo. La verdad es que fue una buena idea. Puede parecer extraño que correr en 17 minutos (teniendo en cuenta la marca que tengo) y ser cuarta me dejara satisfecha, pero volver a pisar el tartán con un dorsal puesto, sin ningún tipo de problema físico y volver a sacar la actitud competitiva me hizo recordar muchas cosas buenas y demostrarme que voy por buen camino. Me encanta ser capaz de mirar cada resultado con perspectiva y aprender a valorarlo en función de las circunstancias. Ahora bien, estoy deseando poder correr un 5000m en forma y competirlo de verdad.

Para ti, aunque parezca mentira, fue tu debut en este tipo de campeonatos, ¿verdad?
Así es. Nunca participé en un universitario mientras estudiaba la carrera en la Universidad de Alcalá, nunca surgió la oportunidad ni me lo planteé. Pero, como ya dije hace unas semanas, si quieres, las primeras veces no se acaban nunca, y yo, con 28 años, viví mi primer Nacional universitario de pista y fue una muy buena experiencia. Me parece que es un campeonato que da la oportunidad de competir y medirse a mucha gente y que debería fomentarse más desde las universidades, ya que el deporte en la etapa universitaria suele olvidarse un poco, a menos que quieras dedicarte a él seriamente. Poder ir a un Campeonato de España puede ser un buen aliciente para no abandonar.

Representaste a la Universidad Miguel Hernández, de Elche. Cuéntanos cuál es tu relación con ellos.
Actualmente estoy cursando un máster en Historia de la Ciencia y Comunicación Científica en esa universidad. Este año quise volver a estudiar porque me gusta seguir formándome mientras me dedico a entrenar y tenía ganas de aprender sobre comunicación científica, algo a lo que me gustaría dedicarme en el futuro. Además, pude compartir el campeonato con el resto de atletas de esta universidad, que no conocía hasta ese momento, y me lo pasé muy bien. Fue una muy buena oportunidad para conocer gente y vivir el atletismo de una manera más distendida por una vez.
                                                                                         Foto Sportmedia

Mucho se ha hablado en estos últimos años sobre tus estudios, pero mucha gente aún no conoce sobre ello, pues ahora te ven competir a alto nivel. Eres bióloga con un máster Erasmus Mundus en Biología Evolutiva. Háblanos de tu carrera universitaria, de lo que te llevó a cursarla.
Admito que cuando acabé bachillerato no tenía muy claro lo que quería estudiar. Recuerdo que me decanté por la Biología porque me gustaba aprender todo lo relacionado con ese ámbito, quería comprender mejor qué somos y dónde estamos, y porque pensé que los idiomas y el deporte (mis otras dos opciones en mente en ese momento) podría incorporarlos a mi vida de otras maneras (y así lo hice).

Durante la carrera no me atreví a irme de Erasmus porque pensaba que dejaría el atletismo si me iba, pero es algo que se me quedó pendiente y cuando tuve que buscar un máster decidí que era el momento de salir fuera, no podía dejar eso sin hacer en mi vida. Solicité un Erasmus Mundus, un programa europeo de dos años en cuatro países (¡los hay de todas las disciplinas y animo a todas las personas que estén estudiando a informarse sobre ellos!) para el que salen unas 25 plazas cada año en cada máster y para estudiantes de todo el mundo. No pensaba que me lo fuesen a conceder. Por eso, cuando fui seleccionada para el máster en Biología Evolutiva que había solicitado, no lo dudé y me lancé a ello, esta vez con la convicción de que no iba a dejar de entrenar y sabiendo que sería una etapa muy importante en mi vida. Y así fue.

Aprendí muchísimo, en muchísimos sentidos. Viví, trabajé, viajé, entrené y me demostré a mí misma que era capaz de muchas más cosas de las que pensaba. Académicamente di un paso adelante muy grande, porque todo lo que cursé estaba mucho más actualizado que en España, sobre todo en el ámbito práctico, y pude realmente conocer la investigación, cómo funciona su sistema, cómo es esa vida y qué se está investigando actualmente en los ámbitos de la Biología que más me interesan (Ecología, Genética de Poblaciones, Conservación y Biodiversidad). De hecho, formé parte de dos investigaciones que dieron lugar a mis dos trabajos de fin de máster, ambos en genética de poblaciones (uno de pájaros y otro de caracoles). Sin embargo, al acabar sentí que no tenía la motivación suficiente para abordar el doctorado y, en cambio, tenía muchas ganas de apostar por el atletismo. Esa es la razón por la que volví a España y a Guadalajara.

La jugada salió bien, pero no puedo ni quiero desvincularme del ámbito académico y sigo teniendo la necesidad de seguir formándome, aunque ahora mi dedicación sea la de deportista. Nunca me he sentido cómoda encasillándome en las categorías de “Ciencias” o “Letras” y a base de buscar, pensar y leer creo que voy encontrando mi sitio y desde este año curso un Máster en Historia de la Ciencia y Comunicación Científica con el que estoy aprendiendo y disfrutando muchísimo y parece que, después de tantos años, voy encontrando mi lugar, aunque sé que aún me falta mucho, sobre todo experiencia.

El año pasado, además, cursé un posgrado de la UNED en Sostenibilidad y Educación que también me abrió un abanico de posibilidades muy interesante. En definitiva, la comunicación en ámbitos de la ciencia y el ecologismo, ya sea con fines educativos o divulgativos (que realmente están muy próximos), es el medio, profesionalmente hablando, en el que me gustaría moverme cuando acabe mi vida deportiva. Y, sin embargo, quién sabe dónde acabaré...

Los últimos años los pasaste en diversos países de Europa. ¿Cómo te resultó la experiencia?
Como ya he adelantado antes, cursar ese máster ha sido hasta ahora la experiencia de mi vida. Viví un semestre en Groningen (Países Bajos), otro en Munich (Alemania) y el segundo año en Montpellier (Francia). Era mi sueño desde muy pequeña, vivir fuera, en otros países de Europa, conociendo otras formas de vida, de convivencia, tradiciones, cultura, gastronomía, idiomas,… Y no me defraudó. Si bien no pude llevar la “vida Erasmus” por mi determinación por seguir entrenando y porque la exigencia del máster no nos dejaba mucho tiempo ni energías a ninguna de las personas que lo cursábamos (aunque españoles, italianos y mexicanos, sobre todo, sabían cómo encontrar momentos para todo), llevé la vida que quería y pude captar la esencia de cada lugar en el que viví.

Moverse en bici por Holanda es una absoluta gozada y me da una envidia tremenda ese sistema que han logrado crear en el que el ciclista está completamente integrado en el tráfico de la ciudad. Su gastronomía y su clima no los envidio para nada, pero está claro que allí son felices y el gobierno los tiene bien cuidados. Su carácter es un poco cerrado, pero son afables y yo pude compartir algún viaje con los atletas y hacer Coachsurfing en algunas casas y lo pasé muy bien con ellos, que admiran nuestra cultura.

En Munich viví por primera vez en una gran ciudad y descubrí que ir en metro a diario no es lo mío. Tenía un bosque inmenso por el que entrenar al lado de casa y disfruté del atletismo de la región de Bavaria, que está llena de pueblitos que vale la pena visitar y que tengo pendiente recorrerla en bici.

Y en Montpellier encontré mi lugar. Si bien no es la ciudad en la que me quedaría a vivir, allí encontré el ambiente de ciudad pequeña, pero viva y cerca de la naturaleza, gente estupenda y un idioma que me encanta. Además, estaba cerca de España, lo que me facilitó venir a competir más a menudo.

                                                                                                                      Foto Sportmedia

Dicen que hay que salir de casa para valorarla en su justa medida. ¿Cómo viste tú ese "mundo exterior" en comparación con el de casa?
A mí me sucedió exactamente eso. Me encontré fuera de España echándola de menos.

En los tres países encontré una cultura deportiva más arraigada en la población, desde personas mayores que siguen vinculadas a los clubes de atletismo, hasta unas bases muy disciplinadas, pasando por muchos universitarios (y universitarias) que continúan entrenando por diversión y sin renunciar al otro ocio propio de ese periodo. La oferta de actividades deportivas y carreras con fines realmente recreativos es muy grande y en ellas participan personas muy diversas sin realmente ninguna intención de demostrar nada, solo disfrutar.

Las ayudas a los jóvenes en Holanda, por ejemplo, son todavía impensables en nuestro país. Allí, como en otros países nórdicos, reciben subvenciones por estudiar y para que puedan independizarse durante ese periodo, lo que les permite llevar una vida mucho más dinámica, aprender antes a vivir por su cuenta y viajar o no renunciar a muchas oportunidades.

La cultura gastronómica y el amor por su tierra son muy evidentes en Alemania y, sobre todo, en Francia, donde se enorgullecen de cada queso, cada pueblo medieval y cada parque natural que tienen. Eso crea mucho arraigo y respeto por lo que se tiene.

Pese a todo ello, yo echaba de menos el calor de España, tanto el del clima como el de las personas. Aquí somos más cercanos, nos necesitamos más o lo manifestamos más, porque no creo que seamos tan diferentes, pero si todos los de fuera me transmitían esa admiración por nuestro carácter será porque algo tenemos. Fuera me di cuenta de la importancia que le doy a mi red de personas, aunque luego aquí no la cuide lo suficiente, y de que un idioma es mucho más que un conjunto de palabras y una gramática que las ordena.

A pesar de todo esto que digo sé que si el futuro o mis ganas lo demandan, volveré a salir, porque me encanta, aunque una vez fuera extrañe mi casa.

Durante todo ese tiempo estuviste compaginando estudios y entrenamientos y competiciones. ¿Te resultó fácil? ¿Qué es lo que te parecía más complicado?
No fue fácil compaginar todo eso. No lo es estando en casa, así que estar fuera y cursando algo exigente supuso una dificultad añadida. Sin embargo, creo que cuando elegimos consciente y voluntariamente un camino y sabemos de antemano cómo va a ser, la manera de atravesarlo hay que asumirla y tratar de integrarla en la vida, en ese momento en el que, pese a las dificultades, también estás viviendo, y no se te puede olvidar. Las dificultades son parte de la experiencia y, si algo tengo claro, es que esa etapa de mi vida me dio muchísimos aprendizajes que me he podido traer de vuelta y que creo que son parte de la fuerza y la confianza que he ido ganando.

Lo más complicado era llegar a todo. El tiempo es limitado y hay que administrarlo muy bien para poder sacar adelante trabajos, proyectos, entrenamientos, competiciones y una vida en la que tienes que comer, dormir y gestionar papeles varios. Admito que no soy la mejor en hacer estos malabarismos con el tiempo y, sin embargo, sobreviví.
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Desde hace tiempo te vamos viendo muy activa en defensa de lo que nos rodea, de la vida, del  planeta. ¿Te parece posible que el ser humano esté obrando tan mal con su propio habitat, con el pasado, el presente y el futuro?
Desde que tengo memoria he tenido algo con la naturaleza que aún me cuesta explicar. Siempre he sentido curiosidad por la vida, por los escenarios que se han conformado en la Tierra y que son el hogar de tantos seres y que, además, nos proporcionan todo lo que necesitamos para sobrevivir. Es una organización tan compleja, tan bella y tan coordinada que creo que de pequeña asumía que había algo sobrenatural detrás, como si percibiese la vida al estar frente al mar o dentro de un bosque. Esta belleza me tiene fascinada desde siempre y no solo quise estudiarla, sino que no concibo otra forma de estar sobre el planeta que respetándolo, por lo menos, y rindiéndole homenaje de vez en cuando, además. Sin embargo, y por desgracia, acabo pensando que es hasta normal que nuestra especie destroce su propio hogar. Desde hace miles de años estamos siguiendo un proceso de alejamiento de lo esencial, del campo, de los recursos naturales, de los cuidados mutuos, de la obtención de alimentos, de compartir lo que tenemos,… Y todo se debe a nuestra inteligencia, paradójicamente. Hemos sido capaces de domesticar plantas y animales, desarrollar tecnología y modificar nuestro entorno a lo bestia. Esto parece que nos ha facilitado la vida, pero, aunque en parte es así, también la está destruyendo, porque estamos agotando algunos de los elementos que están en la base de nuestra supervivencia como muchas especies, los suelos fértiles, el equilibrio de los ciclos del agua y de algunos minerales o la propia comprensión de que necesitamos todo esto para que nuestra especie perdure en el tiempo. A veces dudo de que esto tenga solución, pero en parte sigo confiando en que la educación, al aportarnos conocimiento, nos da la oportunidad de cambiar el rumbo de nuestras acciones y emplear nuestra inteligencia para fines constructivos, como ya hacen muchas personas en todo el mundo.

¿Qué acciones contundentes consideras necesarias para tratar de conseguir un cambio de rumbo para nuestra Tierra?
Las acciones contundentes tienen que hacerse a nivel gubernamental en cada país y a escalas mayores, como desde la Unión Europea o la Organización de las Naciones Unidas. Hacen falta unas políticas que realmente tengan como prioridad frenar las amenazas más urgentes, como son el aumento del CO2 en la atmósfera, que ya está provocando un cambio climático peligrosísimo, y la extinción masiva de especies, que están ligados.

Pero también hace falta que las conciencias de las personas, a título individual, despierten y decidan cambiar su modo de vida. Si nadie quisiera comer carne todos los días en todas las comidas, si nadie quisiera un teléfono móvil cada 6 meses, si nadie cogiera el coche para desplazarse a cualquier sitio cercano, si nadie aceptase comprar comida procedente de la otra punta del planeta, si nadie necesitase renovar su armario cada temporada,… el mundo sería sin duda mucho más diferente y no estaríamos preocupándonos por el calentamiento global, la desertificación o el aumento de las enfermedades respiratorias en las ciudades por culpa de la contaminación atmosférica.

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Hablando de atletismo. ¿Consideras que han quedado atrás los problemas físicos que no te han dejado rendir como te habría gustado en los últimos tiempos?
Han sido unos meses muy duros. Desde que en junio me fracturé el segundo metatarso del pie izquierdo todo han sido problemas relacionados con esto y nos hemos dado de bruces varias veces mi entrenador y yo con una realidad que no esperábamos cada vez que ha surgido algún imprevisto nuevo en forma de dolor o inflamación. Hemos aprendido muchísimo durante este tiempo y nos ha costado ir perdiéndole el miedo a las lesiones que siempre acechan, pero parece que por fin vemos la luz y cada día estamos más contentos y seguros de que ya estamos saliendo del agujero. Hace muchas semanas, varios meses, que no me duele el pie y cada semana añadimos un factor más que poco a poco me va acercando al estado de forma que buscamos. Todavía no me he puesto los clavos, aunque ya queda poco, pero cada día me encuentro mejor y con más ganas de volver a competir al nivel que quiero. Si algo hemos aprendido en estos meses es que las prisas no sirven para nada y que siempre acaban pasando factura, así que ahora mismo trabajamos, paso a paso, sentando unas bases muy sólidas y en busca de mi mejor versión hasta la fecha. Si lo conseguimos, todo lo demás vendrá solo.

¿Cuál es tu objetivo prioritario para la temporada estival en la que ya nos encontramos?
Esta temporada mi objetivo principal es, como acabo de decir, conseguir mi mejor versión. Creo que no se puede trabajar con otra cosa en mente que no sea mejorar, llegar a conseguir lo que aún no has conseguido. Y también creo que, de esa manera, viene todo lo demás: mínimas, clasificaciones, victorias,… Este verano hay un Campeonato del Mundo en el que quiero estar, en Doha, y para ello hay que trabajar mucho, que es lo que estoy haciendo ya con todas mis ganas y mi dedicación.

¿Tienes ya claro en qué competiciones vas a tratar de lograr la puesta a punto ideal?
Por el momento sigo centrada en el 5000m, que es una prueba que me encanta, que disfruto y en la que quiero mejorar mi marca y ser más competitiva. Es en esta distancia en la que buscaré un buen registro este año.

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¿Nos puedes contar cómo es la vida de una atleta profesional?
Es una vida que gira en torno al rendimiento deportivo y, por tanto, al cuidado físico y mental constante de una misma. Teniendo claro por qué lo haces, cuáles son los objetivos, tiene mucho sentido, ya que no se puede alcanzar la excelencia deportiva de otra manera, pero desde fuera puede parecer que nos puede el egoísmo, y quizá a veces es así. En mi caso, he elegido quedarme en mi ciudad, lo que significa que he buscado un lugar donde vivir tranquila y todo un equipo técnico que me ayuda a mantener este ritmo de vida: fisioterapeutas, nutricionista, psicólogo, médico, preparador y, por supuesto, un entrenador. Al vivir en una ciudad, en mi día a día tengo que hacer la compra, limpiar la casa y encargarme de muchos asuntos, como el resto del mundo, vamos, pero es diferente de la vida que podría llevar en un centro de alto rendimiento. Y me gusta que sea así, porque, incluso para mi rendimiento, creo que es bueno tener los pies en el suelo y recordar que hay toda una vida más allá del deporte, aunque ahora esté completamente centrada en él. Un atleta profesional tiene que tener claro lo que quiere y, de esa forma, es posible llevar esta vida en la que, básicamente, dormimos, comemos, entrenamos y descansamos. La cabeza tiene que estar bien para rendir, y por eso también es necesario romper la rutina de vez en cuando y, por supuesto, relacionarse con gente y salir, para lo que no tenemos muchísimo tiempo, pero sí que sacamos el necesario. Es una vida que te enseña mucho, pero para la que tienes que tener claros los motivos para elegirla si quieres que valga la pena.

¿Alguna vez llegaste a pensar que esto llegaría algún día?
No lo pensé hasta que llegó. Yo hacía atletismo buscando siempre una mejor versión de mí misma. Ese afán de superación y esa persecución de la mejora son lo que no me permitían dejarlo pese a que me lo planteé muchas veces, cuando sentía que le dedicaba mucho tiempo a algo que quizá no iba a dar más frutos. Probablemente durante todos esos años tenía el conflicto de querer mejorar, pero no creerme capaz de ello. Por eso, aunque ni yo misma defiendo este tipo de pensamiento tan simplista y poco realista de “si crees en ti, todo llegará”, en ocasiones creer en una misma es lo único que hace falta para dar un salto que marque una gran diferencia. En mi caso, como ya he contado muchas veces, fue mi entrenador, Javier Cañadillas, quien me dijo que creía en mí y empezó a entrenarme de manera individualizada para sacar lo mejor de mí, porque realmente creía que había algo aún por explotar. Que alguien así llegase y creyese en mí más que yo misma fue clave para cambiar por dentro y por fuera y convertirme en una atleta ambiciosa y competitiva. Aún nos falta mucho por hacer y por conseguir, pero ahora creemos firmemente en que, con trabajo, aún podemos seguir creciendo.

Para que esto llegase, ha habido más personas que han tenido que creer en mí y darme oportunidades. Una de las primeras fue Fernando Seoane-Pampín, quien me llamó, justo cuando iba a irme a estudiar al extranjero, para que pasara a formar parte de su equipo de chicas que tantos éxitos cosecha por toda España. Recuerdo perfectamente nuestra primera conversación y no puedo estarle más agradecida por todo lo que he podido vivir gracias a él en este deporte.

Y actualmente, si puedo dedicarme al atletismo es gracias a mi club actual y principal patrocinador, Adidas España, que decidió apostar por mí y es una verdadera fortuna formar parte de su equipo, donde no nos falta de nada.

La verdad es que no me puedo quejar y sé que soy una afortunada. Tanto la federación como mi ciudad me muestran cariño y preocupación y todavía es casi un sueño haber llegado hasta aquí. En Guadalajara me patrocina desde este año el concesionario Auracar que me ha proporcionado mi primer coche, y desde el ayuntamiento procuran que nunca me falten instalaciones. Antes no lo imaginaba y ahora lo agradezco mucho.

¿Qué es lo más fácil y qué lo más complicado de ser atleta 24 horas al día y 7 días a la semana?
Imagino que habrá muchos casos diferentes, pues la realidad es que no todos los atletas vivimos en las mismas circunstancias y pocos pueden serlo 24/7, aunque luego los resultados sean los de alguien que sí puede (de ahí el mérito). En mi caso, lo más fácil es que llevo una vida relativamente sencilla en muchos sentidos. No tengo una familia que cuidar, no llego por los pelos a fin de mes, no tengo que estar 8 horas o más trabajando bajo la supervisión de alguien que me exija unos resultados y en un lugar que no me gusta y el tiempo, dentro de unos límites (bastante limitados), puedo gestionarlo yo y adaptarlo a situaciones puntuales en las que puedo cambiar la hora de entrenar o de ir al fisio, por ejemplo. Además de todo eso, lo fácil es que es una vida que yo he elegido y que me permite hacer lo que me gusta, aquello para lo que ahora mismo estoy más motivada y en lo que tengo puestas mis ilusiones, lo cual llena mucho y sé que es algo que pocas personas se pueden permitir aunque quisieran hacerlo, porque es fruto de muchas coincidencias y circunstancias muy específicas.

Lo más complicado de esta vida es que es muy restrictiva y que está sujeta, en una proporción difícil de medir, a la suerte o el azar. Es restrictiva porque hay muchas cosas que no puedes hacer y que para “el resto de los mortales” forma parte de su día a día, lo cual te aísla un poco del resto. Hay que dormir ciertas horas, hay que comer (o, mejor dicho, no comer y no beber) ciertas cosas, hay rutinas que no te puedes saltar y, pase lo que pase, hay que darle caña al cuerpo si quieres resultados. Además, por mucho que trabajes y sigas a rajatabla todas las pautas de “lo que debes hacer”, hay algo que, en cierta medida, no podemos controlar, y es que nos pase algo físicamente que no nos permita entrenar: una enfermedad, una lesión entrenando, un accidente en cualquier otro momento del día,… pueden acabar con todo el trabajo bien hecho, con grandes objetivos decisivos o incluso con toda una carrera deportiva. Es un riesgo con el que hay que aprender a convivir.

                                                                       Foto Ana Lozano

Tú formas parte de un grupo de entrenamiento muy heterogéneo, el Kaña´s Team. ¿Cómo te sientes entrenando con gente de tu tierra y de diferentes edades?
Es una gran suerte poder entrenar en casa al máximo nivel y es gracias a este grupo que poco a poco ha ido formando Javier Cañadillas en Guadalajara. En un principio éramos gente de Guadalajara y alrededores, pero este año se han sumado dos chicas, Andrea y Alicia, que son de otros pueblos de Castilla-La Mancha, y también está Alba, que es de Gijón, y es un gustazo ver cómo el grupo crece. Un grupo tan diverso y de gente que está empezando genera un ambiente muy distendido en el que se trabaja seriamente cuando toca, pero que no gira solo en torno al deporte de competición y eso ayuda a algo que valoro y que ya he comentado antes, que es poder mantener los pies en el suelo pase lo que pase. Además, aunque están empezando, hay algunos chicos que ya van creciendo y van por delante en las series, sobre todo en las cortas, y eso me asegura tener un grupo estupendo donde poder entrenar para rendir bien en las competiciones. Todos los del grupo somos muy afortunados de haber dado con un entrenador como Javi, que es un apasionado de este deporte y trata de sacar lo mejor de cada uno de nosotros cada día en la pista.
                                                                        Foto Ana Lozano
 
                                                                      Foto Ana Lozano
¿Alguna vez has estado tentada de marcharte a alguno de los centros de alto rendimiento de nuestro país?
Nunca he sentido esa llamada. Por el momento el atletismo es algo que quiero que esté integrado en la vida que quiero llevar, que por ahora no pasa por dejarlo todo y entrar en una residencia y empezar de cero con un nuevo entrenador, sobre todo cuando sé que con Javi puedo seguir explotando mis cualidades y confío en que aún nos queda mucho por crecer juntos.

Cuando las cosas se han torcido mucho, como este invierno, he podido llegar a valorar los servicios y la atención que podría estar recibiendo en un centro de alto rendimiento: fisios disponibles casi a todas horas (aunque también tienen horarios), todos los medios necesarios para la rehabilitación y la recuperación, despreocupación a la hora de hacer las cosas de la casa, que te deja más tiempo para dedicarlo a tus cuidados, entrenos y recuperaciones,… en fin, las ventajas de un CAR, que por ello existen. De hecho, en momentos determinados he recurrido a estos servicios de la federación y es una maravilla. Sin embargo, en cuanto pienso en el lado mental y anímico, sigo creyendo que estoy donde tengo que estar, tranquila en mi casa y, además, los profesionales que me rodean en Guadalajara llegan a tener una dedicación tal que normalmente la red que hemos tejido tiene poco que envidiar a la de un CAR.

¿Hay mucho material de futuro entre tus "compis" de grupo?
Hay mucho potencial en el Kañateam, y no lo digo porque los quiera mucho, aunque también. Javi nos cuida y, como ya he dicho, sabe sacar lo mejor de nosotros, sin pasarse, sin prisas, sin saltarse ninguna etapa, es una suerte. En el grupo ya tenemos a un campeón de España cadete y una subcampeona de España junior que hace poco ha vivido su primera internacionalidad. Además, hay chicos que ya han ido a varios campeonatos de España y tenemos unos cuantos triatletas que también van muy bien en lo suyo. Eso sí, por encima de la calidad deportiva, me quedo con cómo son como personas, porque valen muchísimo.

                                                                                                                     Foto Ana Lozano

¿Desde cuándo estás tú entrenando bajo la batuta de Javier Cañadillas? ¿Cómo llegaste a él o fue al revés?
Este dúo echó a andar en la temporada 2014-2015, que es en la que me fui a estudiar fuera. Nos conocimos la temporada anterior, cuando Javi volvía a las pistas después de 13 años sin correr y estaba a punto de terminar el último nivel de entrenador de atletismo. Nos presentó un amigo en común, pero fue una decisión mutua. Por mis circunstancias y sus ganas, era el momento perfecto para iniciar esa aventura que aún hoy nos ilusiona como el primer día, pues lo vivimos con mucha ilusión.
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En estos momentos formas parte de la familia Adidas. ¿Cómo se siente una atleta de tu nivel al estar respaldada por una firma como la alemana?
Como ya he dicho antes, me siento afortunadísima de que Adidas apostase por mí y les estaré siempre muy agradecida. Gracias a su apoyo puedo dedicarme a ello plenamente y con la tranquilidad de saber que cuento con ellos. Soy consciente de que no hay muchos atletas en esta situación y por eso lo valoro aún más. Como bien has dicho, son una familia, una muy profesional, pero también humana, y para mí eso es importantísimo a la hora de trabajar. Su compromiso en enorme y eso se nota. Cuando apuestan por un atleta, lo hacen sabiendo lo complicado que es nuestro deporte y a la vista está, con casos como los de Celia Antón, quien mantuvo su apoyo durante esos duros años de lesiones, o Diana Martín, que no sufrió ningún rechazo durante su embarazo, como sucede, por desgracia, con muchas deportistas en la actualidad. Son un ejemplo de compromiso y profesionalidad ejemplar. Además, puedo decir que ya les tengo mucho cariño.

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¿Eres muy maniática o friki a la hora de elegir zapatillas para entrenar y competir?
Considero que no lo soy, pero sí que es cierto que cuando doy con un modelo que me gusta procuro ceñirme a él. Uso distintos tipos de zapatilla para distintos entrenamientos y competiciones y eso me gusta cumplirlo. Los rodajes con las de rodar, los cambios con algunas más ligeras, en la pista me encanta meter clavos, en fin, lo normal, supongo. Me sienta muy mal cuando se me olvida echar las zapatillas que debía usar ese día y me toca usar otras (algo que me sucede con más frecuencia de lo que me gustaría…).

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Tu evolución ha ido del mediofondo al fondo. Ahora caminas entre el 5000 y el 10000. ¿Has sentido alguna vez la llamada de distancias más largas?
Aunque durante muchos años hice 1500 y me sigue encantando, no soy, claramente, una mediofondista. Sé que soy fondista y me encanta, porque me permite correr muchas distancias y modalidades (cross, ruta, pista) y en el 5000 he encontrado una distancia que, por ahora, se ajusta muy bien a mis cualidades. Considero que aún no he corrido nunca un 10000 habiéndolo preparado, así que lo que tengo en mente para el futuro más cercano (aunque no inmediato) es preparar esa distancia y ver qué tal se me da. Las distancias más largas todavía las veo muy lejos y creo que subiré cuando ya haya exprimido las más cortas, pero no rechazo correrlas más adelante porque creo que las disfrutaría.

Por tu forma de correr puede parecer que te puede ir bien competir en medias, incluso en maratones. ¿Lo ves tú del mismo modo?
La verdad es que no lo tengo claro. No veo que mi zancada sea tan eficiente como las de las maratonianas puras, que tienen ese correr tan firme, con una cadencia muy regular y mayor frecuencia, pero tendría que probarlo y ver si me adapto bien. Quién sabe, ojalá pueda decir que aún me queda todo ese recorrido por delante. Creo que, a nivel psicológico, sí que podría afrontar tanto la preparación como la competición, que incluso me atraen, pero, como digo, lo veo muy lejano.

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Dicen por ahí que el atletismo español está cambiando. ¿Lo has observado tú estando dentro?
Se puede decir que yo llegué al inicio de un gran cambio, cuando se estaba retirando o se acababa de retirar toda una generación de grandes atletas que habían dado muy buenos resultados al atletismo español. Aún pude estar presente en las últimas competiciones de Ruth Beitia o Nuria Fernández. Mi generación fue la de la renovación del atletismo español y se nos caracterizó por estar más formados académicamente y traer frescura a la selección, supongo que por la juventud, la novedad y las ganas enormes de realizar grandes gestas como las de las anteriores generaciones. Parece que nosotros tenemos otra idea del deporte porque sabemos que no vamos a poder vivir de él siempre y por eso hemos apostado por tener una formación que nos permita entrar en el mundo laboral cuando se acabe nuestra carrera deportiva. Supongo que son otros tiempos. También se dice a veces que hace falta que demos aún algún paso más a nivel de resultados, que no destacamos tanto como antes, pero creo que, también en ese sentido, son otros tiempo y que hay que dar tiempo al tiempo y dejar que muchos atletas aún maduren. De hecho, aún no se ha consolidado mi generación y ya está llegando otra nueva, de gente mucho más joven que viene pisando fuerte y que probablemente vuelva a darle un aire nuevo a la selección. Esto me hace darme cuenta de que, quizá, cada pocos años tenemos esa sensación de cambio, de renovación, que realmente es un proceso interminable que se alimenta con los jóvenes que van entrando sin parar, y que es maravilloso para la salud de nuestro deporte. Las grandes gestas llegarán cuando toque, cuando se junte todo lo necesario en una o varias personas para que eso tan complicado suceda, porque no se pueden tener campeones olímpicos todos los días. Mientras tanto, en mi generación hay muchas personas que están trabajando muy duro y en las que veo el potencial de que nos den a todos muchas alegrías. Como ya he dicho otras veces, para mí es un orgullo formar parte de esta generación y me siento parte de ella tanto por los valores como por las ganas y el deseo de dar lo mejor de mí. Confío en que aún puedo dar mucho.

¿Qué crees que puede faltar al atletismo actual? ¿Y qué le sobra?
Me resulta muy complicado hacer este tipo de evaluaciones, porque creo que entiendo lo complicado que es gestionar todo un deporte a nivel nacional y yo no tengo mucha idea de cómo se hace.

Por ser un deporte minoritario, le faltan recursos, que nunca están de más y sobre todo a nivel local vemos que aún hay muchos lugares y clubes a los que les faltan instalaciones adecuadas, material y financiación. El atletismo se mueve por la pasión enorme que genera en quienes se implican con él, eso lo vemos todos los que estamos dentro y, aunque es muy bonito y digno de admirar, no debería ser así cuando luego a nivel nacional se esperan resultados. Sin recursos, lo primero que se tambalean son las bases, que son la inversión para el futuro del deporte.

También tengo la impresión de que, en general (aunque hay muchas excepciones) nos falta cultura de nuestro propio deporte. Es un mal que nos afecta a las personas en todos los ámbitos siempre, la falta de perspectiva, el no conocer nuestro pasado, lo que nos impide valorar o comprender el presente, y creo que también sucede en nuestro deporte. Los jóvenes olvidamos o no conocemos capítulos muy importantes de la historia del atletismo, por magníficos o por terribles, y eso nos hace comprender menos ciertos símbolos o tradiciones que, al final, son cultura que nosotros deberíamos mantener. Creo que conocer mejor nuestro deporte también nos hace mantener sus valores, que creo que es de lo mejor que tiene el atletismo.

En cuanto a lo que le sobra al atletismo, me cuesta incluso más responder. Creo que hay que tener cuidado a la hora de innovar, sobre todo en las competiciones internacionales a las que se les está intentando dar un carácter de espectáculo. Estoy de acuerdo en que hay que intentar atraer a más público a nuestras competiciones y espectadores en televisión, pero creo que es un error hacerlo a costa de la estructura que siempre han tenido nuestras competiciones. Limitar el número de atletas que pasan a una final o eliminar las carreras más largas para que encajen en el horario de la televisión nos perjudica a quienes nos dedicamos a ello. Creo que, como ya he dicho antes, para disfrutar del atletismo hay que conocer la cultura de este deporte, que pasa por saber disfrutar de una carrera de 25 vueltas a la pista o de apreciar una final de lanzamientos con todos sus lanzadores batiéndose en duelo.

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